La clave es la constancia. Propón tres pasos base: limpiar con pH equilibrado, tratar según objetivo (reparar/hidratar) y sellar con protector térmico o finalizador. Ajusta frecuencia a tipo de cabello y hábitos (uso de calor, exposición UV). Incluye tips de aplicación (cantidad, tiempo de pose, enjuague) y señales de mejora.