Un buen diagnóstico comienza en el cuero cabelludo: observa sebo, descamación y sensibilidad. Luego evalúa fibra (porosidad, elasticidad, daño mecánico/químico) y define objetivo: reparar, hidratar o disciplinar. Cierra con protocolo de servicio + recomendación de continuidad Daily-Care para casa. Usa una ficha simple (checklist) y tiempos medibles: 2’ entrevista, 2’ observación, 1’ recomendación.